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Sacrificio y persistencia de una madre adolescente

“Tengo muchas metas que cumplir, aunque el camino haya sido difícil, sé que todo se puede lograr con esfuerzo”

En la actualidad, el embarazo en adolescentes es un problema social latente a nivel nacional. En la región de Ayacucho, de acuerdo a los últimos resultados de la Encuesta Demográfica y de Salud Familiar (Endes – 2017), el 16.8% de adolescentes entre 15 a 19 años ya son madres o están embarazadas. Es decir, 2 de cada 10 adolescentes.

Pero el embarazo adolescente es un problema que aqueja a nuestro país año tras año, aun cuando se realizan múltiples esfuerzos, tanto desde el estado como de las instituciones privadas, los índices no varían hace 10 años, se mantienen, bajando o subiendo solo algunos puntos porcentuales. Es cierto que se tiene que trabajar más en la prevención, sin embargo, la realidad es que se cuenta con muchas adolescentes que se han convertido en madres, dejando el estudio, sin saber cómo enfrentar el rol de madre y dejadas a su suerte. Las familias, en su mayoría humildes, no pueden apoyarlas como se debe y el estado no cuenta con una estrategia o política que pueda apoyarlas.

En ese contexto complicado que les toca vivir a las madres jóvenes, hay historias de perseverancia, que a base de lucha y persistencia han salido adelante junto a sus hijos. Tal es el caso de Elizabeth Ccoroñahui Núñez, una ayacuchana, quien, a los 17 años, cuando cursaba el tercer grado de secundaria, quedó embarazada. La situación se tornó difícil, ya que no contaba con el apoyo de sus padres y se fue a vivir con su pareja. Dejó el colegio para realizar un gran cambio en su vida; aprendería a ser madre.

Lo peor llegó después, el destino le arrebató al padre de su hija. La joven madre tenía un doble desafío en la vida.

En medio de la dificultad y cuando su hija tenía tres meses de nacida, conoció a una especialista de DIA – Desarrollo Integral del Adolescente, quien, viendo su caso, la invitó a ser parte de uno de los proyectos, fue el inicio de una segunda oportunidad. “Los especialistas me apoyaron tanto en la parte laboral como psicológica, para poder salir adelante. Me enseñaron cómo cuidar a mi hija y también me explicaron sobre métodos anticonceptivos y así evitar un segundo embarazo”, señala Elizabeth.

Elizabeth elaboró su proyecto vida y empezó a desarrollarlo, retomando metas que se había trazado antes de embarazarse; culminó sus estudios secundarios y logró ingresar a la universidad, en la especialidad de contabilidad. Estudiar, trabajar y cumplir el rol de madre no era sencillo, pero se había propuesto salir adelante. A base de esfuerzo culminó la universidad y hoy ejerce su profesión. Su hija cursa la primaria y es orgullosa de su madre.

Hay metas que aún están en camino para Elizabeth, una de ellas, abrir su propio centro contable, estamos seguros que lo realizará. “Actualmente, tengo muchas metas que cumplir, aunque el camino haya sido difícil, sé que todo se puede lograr con esfuerzo”, sentencia muy orgullosa ella.

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